Diversidad y pluralidad comunitarias
Guerrico de Igny (*)

"No es un alimento insignificante para el alma fiel ver a su alrededor tantos lirios que florecen con tanta belleza y gracia, y de los cuales puede tomar "ejemplos" de todas las virtudes, diferentes en cada uno de ellos. Éste se halla mejor cimentado por la humildad, aquél por su mayor caridad. Uno es más vigoroso para la paciencia, otro más veloz para la obediencia. Éste es más parco en la comida, aquél más desenvuelto para el trabajo. Éste es más fervoroso en la oración, aquél más aplicado en la lectura. Éste es más prudente en la administración, aquél más santo en el reposo. Pero si bien admiras en cada uno una gracia que florece de modo más notable, sin embargo en cada uno no hay una, sino muchas virtudes, como hay muchas flores en cada planta de lirio"
(SS Pedro y Pablo II,6; La luz... 45,6 p.505-6)
(*) Guerrico de Igny, beato cisterciense, nació en Tournai, en la actual Bélgica, a finales del siglo XI. Realizó sus estudios en la escuela catedralicia de su ciudad, donde llegó a ser canónigo. Se sintió atraído por la figura de San Bernardo y entró en Claraval en 1125, a los 50 años aproximadamente, sufriendo la influencia bernardiana, aunque un poco mitigada por la sólida formación que ya tenía. Su deseo era vivir como solitario, pero San Bernardo le anima a ser abad de Igny, casa filial de Claraval, cargo que comienza con 63 años y lo ocupa hasta su muerte 19 años después.