los valores cistercienses
Lectio divina
“Por
la lectura, Dios te habla; por la meditación le preguntas; por la oración, le
imploras” (Isaac de Stella).
La lectura asidua de la Escritura revelada es necesaria para llegar a un profundo conocimiento de Cristo. Ya san Jerónimo expresaba en el prólogo de su comentario al profeta Isaías que “desconocer las Escrituras es desconocer a Cristo”.
La Palabra de Dios no se contenta con una simple lectura espiritual hecha al rasero humano; tampoco con un estudio. En cuanto educadora del corazón la palabra inspirada reclama un ejercicio completo del hombre. Se combinan los tres niveles fundamentales de la persona: el corporal mediante un simple leer, lento, en práctica visual y auditiva; el psíquico, con sus facultades de atención, afecto e inteligencia; y el espiritual en cuanto aplicación de la capacidad de fe y acogida amorosa al misterio revelado.
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